José Ramírez IV

1953 – 2000

Fue tal la alegría del joven guitarrero que se la regaló y le escribió emocionado una dedicatoria que firmó y encoló junto a la etiqueta. El maestro tocó aquella guitarra en muchos de sus conciertos hasta el final de sus días, todo queda registrado en la carta que el maestro escribió al músico.

En 1991 siguió construyendo la guitarra con todas las características sonoras de los años sesenta que denominó “Modelo Tradicional”. Además, inició el proyecto de otra guitarra con un nuevo diseño que expresara un sonido más claro y directo; que se ajustaba a las nuevas tendencias y a la que llamó “Modelo Especial”, quedando totalmente definida en el año 1992.

José Ramírez IV se ocupó de detallar, desarrollar y perfeccionar los modelos de su padre adaptándolos a las necesidades de los músicos de aquel momento. También desarrolló nuevas técnicas de construcción que hicieron que los instrumentos fueran más cómodos y fáciles de tocar; además de más estables en su montaje, evitando en algunos casos, reduciéndolos en otros, las deformaciones debidas a los movimientos de las maderas.

Fachada de la tienda

Un valioso reconocimiento se produjo en el año 1979. Entre varias guitarras que se habían escogido para llevárselas al maestro Andrés Segovia, iba una construida por él.

Otro capítulo importante fue el de las guitarras de estudio destinadas a principiantes, estudiantes y a músicos que querían amplificar sus instrumentos. Tenemos que señalar, que ya en tiempos de José Ramírez I, estas guitarras se vendían en las guitarrerías como alternativa a las hechas a mano, que naturalmente, eran mucho más caras y de una calidad muy superior. Al principio no les ponía etiqueta, pero con el tiempo se dio cuenta del error, ya que la picaresca aparecía en forma de reclamaciones de guitarras que decían haber sido compradas en su tienda y, al no llevar etiqueta, no se podían rebatir esas afirmaciones. Finalmente, mandó hacer unas etiquetas especiales, diferentes a las que ponía en los modelos profesionales y, de este modo, se acabaron los problemas.

En cuanto a José Ramírez II, no sólo continuó vendiendo guitarras de estudio construidas en serie, sino que además diseñó otros modelos para que fueran hechos por los mejores fabricantes que había por aquel entonces en Valencia. A José Ramírez III, al igual que a su abuelo, no le gustaban las guitarras de estudio, por lo que no le importó la lenta desaparición de los diseños de su padre.

Sin embargo, José Ramírez IV no pensaba así. Era muy consciente de la importancia que tenían esas guitarras para que, los principiantes, estudiantes y músicos que quisieran una guitarra amplificada pudiesen disfrutar de una guitarra Ramírez más económica y sencilla. 

Por otro lado, los intérpretes que necesitan amplificarse en una agrupación pueden encontrar en estas guitarras una opción con menos riesgo que el de hacerle un tipo de obra similar a su guitarra artesanal. Así que en el año 1986, José Ramírez IV, convenció a su padre para diseñar conjuntamente una línea de estudio denominada “E”, fabricada en exclusiva para Ramírez con una especial selección de maderas.

Más tarde, en el año 1991, coincidiendo con los cambios realizados en los modelos artesanales, José Enrique diseñó otra línea de estudio más económica que la anterior y la denominó “R”, basándose en la plantilla del modelo profesional C86.

Jose Ramirez I
Jose Ramirez III
Jose Ramirez IV
Enrique, Amalia y Cristina Ramirez