El pasado domingo, la revista dominical El País Semanal (EPS) nos otorgó un honor muy especial: fuimos seleccionados como parte de los 50 personajes nacidos en la capital que mejor representan el espíritu, la cultura y la vida de Madrid. Desde Guitarras Ramírez queremos compartir con todos vosotros la ilusión de este reconocimiento, el cual sentimos no solo como un logro personal de Cristina y José Enrique Ramírez, sino como un homenaje a toda una saga familiar y, sobre todo, a la artesanía de nuestra ciudad.
La quinta generación: de Madrid para el mundo
La historia de Guitarras Ramírez no se puede entender sin las calles de Madrid. Tal y como destacaron Cristina y José Enrique (la quinta generación de guitarreros) en la entrevista, nuestras raíces están profundamente entrelazadas con la geografía de la capital:
“Somos del barrio de Chamartín, pero el taller está en Tetuán y la tienda, en el centro de la ciudad. Somos la quinta generación del taller.”
Desde que la casa se fundó en 1882, el compromiso ha sido el mismo: mantener viva la tradición del trabajo manual, cuidando cada detalle de nuestras guitarras españolas y flamencas. No hacemos instrumentos en serie como en una fábrica; somos un taller artesano donde la madera cobra vida a través de las manos, el tiempo y la paciencia.
Construir para el músico: nuestra regla de oro
Uno de los pilares de la filosofía que ha pasado de generación en generación en la familia Ramírez es el respeto absoluto por quien hace sonar el instrumento. Tal y como apuntaba José Enrique en la entrevista, el instrumento debe estar al servicio del arte:
“La clave que siempre nos han transmitido es que te tienes que adaptar a la forma de tocar del músico en cada momento, debes conseguir que le guste lo que haces; trabajas para él.”
Construir una guitarra es iniciar un diálogo silencioso entre el guitarrero y el guitarrista. Es un proceso de escucha activa, de entender la pulsación, la fuerza y la sensibilidad de cada intérprete para que el instrumento responda a lo que el músico necesita expresar en el escenario o en la intimidad de su estudio.
Madrid: el clima, la cultura y la Escuela de Guitarreros
Madrid no es solo nuestra sede física; es nuestro espacio vital y creativo. Cristina destacó en El País que la capital nos define “por su clima ideal para construir y su apuesta por la cultura”. Es precisamente aquí donde reside y respira la histórica Escuela de Guitarreros de Madrid, de la cual nos enorgullece ser parte fundamental.
Esta escuela es reconocida hoy como una de las más importantes y prestigiosas del mundo, y el nombre de Ramírez es una pieza angular en su fundación y continuo desarrollo a lo largo de los siglos. “Esta empresa no se entiende fuera de Madrid”, afirmaba con rotundidad Cristina durante el reportaje.
El reto de la autenticidad frente a la estandarización
Sin embargo, ser un comercio tradicional e histórico en el siglo XXI conlleva desafíos importantes. Durante la entrevista, reflexionamos sobre cómo el paisaje del centro histórico se está transformando rápidamente. Cada vez resulta más difícil para los negocios de toda la vida mantener sus puertas abiertas frente a una estandarización que homogeneiza el paisaje urbano.
Hoy en día, como reflexionaba Cristina, caminar por ciertas calles comerciales da la misma sensación visual ya sea en “París, Praga o Londres, porque al final a los negocios tradicionales les es muy difícil mantenerse, dando paso a grandes cadenas, franquicias o tiendas de souvenirs”.
En Guitarras Ramírez seguimos luchando día a día para que la identidad y la cultura no se pierdan. Seguiremos abriendo las puertas de nuestra tienda en el centro y trabajando minuciosamente la madera en nuestro taller de Tetuán, porque creemos firmemente que la verdadera riqueza de una ciudad reside en su historia, en su arte y en aquellos oficios que, con alma y dedicación, resisten el paso del tiempo.
Agradecemos a El País por darnos voz en este magnífico retrato de la ciudad y, por supuesto, a todos los músicos y amantes de la guitarra que hacéis posible que el legado de Guitarras Ramírez siga sonando fuerte, claro y profundamente madrileño.
