El legado de Andrés Segovia: La revolución de la guitarra y sus constructores de cabecera

Jun 15, 2026

Con una carrera que se prolongó durante nueve décadas, Andrés Segovia (1893-1987) es la personalidad más importante de la historia de la guitarra. Concertista infatigable, compositor y pedagogo, transformó por completo la percepción de las seis cuerdas.

Sin embargo, el mayor legado de Andrés Segovia fue el monumental repertorio que forjó a lo largo de su vida. Un patrimonio que abarca las obras creadas bajo su directa influencia, las partituras de otros instrumentos que transcribió con maestría y las piezas que inmortalizó en sus recitales y discos, confiriéndoles casi una nueva vida. Para dar soporte físico y acústico a este viaje sonoro, el maestro necesitó los mejores instrumentos del mundo. Él mismo dejó constancia de que sus tres guitarreros de cabecera fueron Ramírez, Hauser y Fleta, siendo la casa Ramírez la que le acompañó durante la mayor parte de su trayectoria.

El ciclo «Segoviana» en la Fundación Juan March

Para mostrar la amplitud, profundidad y trascendencia de este legado guitarrístico, la Fundación Juan March de Madrid organizó el ciclo de miércoles titulado «Segoviana: el legado de Andrés Segovia», comisariado por el musicólogo Javier Suárez-Pajares y en colaboración con la Fundación Casa Museo «Andrés Segovia» de Linares.

El ciclo, que se celebró entre el 21 de enero y el 4 de febrero de 2026, articuló de forma ordenada los diferentes frentes del repertorio del maestro a través de tres conciertos excepcionales:

  • Barroco y neobarroco (21 de enero): El guitarrista Pablo Márquez exploró las célebres transcripciones del maestro. Interpretó la Ciaccona de Bach y La Frescobalda de Frescobaldi, además de la monumental obra que Ponce escribió a petición de Segovia: las Variaciones sobre la Folía de España y fuga (1929).

  • Ases del repertorio segoviano (28 de enero): Marko Topchii abordó a los grandes puntales internacionales de la renovación guitarrística impulsada por el maestro en los años veinte. El programa incluyó piezas de Roussel, Villa-Lobos, Castelnuovo-Tedesco (Capriccio Diabolico) y Tansman, rescatando incluso obras complejas que Segovia descartó y que permanecían custodiadas en la Fundación de Linares.

  • Segovia y los compositores españoles (4 de febrero): Ricardo Gallén ofreció una perspectiva única al interpretar la Sonata de Turina, la Sonatina de Torroba, la Suite mística de Asencio y la Suite Compostelana de Mompou directamente desde los manuscritos originales de los autores, despojándolas del filtro y las digitaciones con las que Segovia las editó en sellos como Schott.

Las guitarras de Andrés Segovia: La conexión con Ramírez

La renovación del repertorio que se analizó en la Fundación Juan March exigía una evolución paralela en la construcción del instrumento. Para llenar los grandes auditorios internacionales con las complejas armonías de compositores no guitarristas, Segovia requería guitarras con una proyección, estabilidad y plenitud de sonido desconocidas hasta la época.

Es en este punto donde la relación con nuestro taller se vuelve fundamental. Aunque a lo largo de su carrera utilizó instrumentos icónicos como su célebre Hermann Hauser II de 1958, Andrés Segovia tocó la mayor parte de su vida con Guitarras Ramírez.

La colaboración estrecha entre el maestro y José Ramírez III marcó un hito en la luthería mundial. La constante experimentación en nuestro taller de Madrid —que dio lugar a hitos como el uso del cedro rojo para las tapas armónicas— proporcionó a Segovia la potencia, la riqueza tímbrica y la voz profunda y romántica que necesitaba para sus giras mundiales. Un sonido y una fidelidad que se prolongaron durante décadas, hasta sus últimos registros en discos como Reveries (1978) o su concierto final en Estados Unidos en 1987.

Una herencia que sigue viva

El legado de Andrés Segovia no es una pieza de museo; es una tradición viva que se reinterpreta cada noche en los escenarios y que se sigue esculpiendo a mano en el taller de Guitarras Ramírez.

Invitamos a todos los amantes de la música a repasar los hitos de este riguroso ciclo de la Fundación Juan March y a visitarnos en Madrid para descubrir cómo la historia, la madera y la música clásica se siguen fundiendo en una misma pasión artesana.

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